Sí, pero no. Hablemos del miedo a construir equipo.
¿Por qué la mayoría de los gerentes no construye equipo?
Todos dicen que trabajar en equipo es clave.
La palabra “equipo” aparece en discursos, presentaciones, declaración de valores… Pero muchas veces queda vacía.
Es como decir que es importante la verdad, la honestidad, la confianza… Conceptos que por sí solos valen, pero que no significan nada si no se traducen en acciones cotidianas.
De la misma forma, cuando bajamos a la diaria, a lo concreto, el equipo bien entendido muchas veces no aparece.
Que el DT entre al juego
Me gusta la comparación entre un director técnico (DT) y un gerente corporativo.
El gerente suele enfocarse en la gestión de personas: dar directivas, hacer seguimiento, desarrollar individualmente. Y suele enfocarse poco o nada en el equipo como sistema.
El DT, en cambio, pone el foco en la construcción del equipo. Sabe que el individuo solo brilla si el sistema funciona. Trabaja el uno a uno, sí, pero al servicio del equipo. Porque sabe que sin equipo los resultados serán pobres, aunque tenga grandes jugadores.
Se invierte el orden y la importancia.
El gerente muchas veces intenta “arreglar piezas”, mientras el DT busca “ajustar la máquina”.
Entonces… ¿Por qué pasa esto?
¿Por qué aparecen muchos “sí, pero…”, cuando hay que tomar acción en el desarrollo del equipo? (¿Que en los hechos termina siendo un “no”?).
En el mundo organizacional, el refugio en lo individual muchas veces es un síntoma de algo más profundo: falta de herramientas… Y miedo.
Como decía Marie Curie, frase con la que concuerdo totalmente: “nada en la vida debe ser temido, solo comprendido.”
4 claves para comprenderlo:
1. El refugio en lo conocido
La mayoría de los gerentes fueron antes excelentes ejecutores: el mejor vendedor, el mejor técnico, el mejor en “hacer”.
Se sienten cómodos en el uno a uno, hablando de tareas, porque es territorio conocido.
El problema es que liderar un equipo requiere algo distinto: facilitar conversaciones, gestionar dinámicas, trabajar con lo que pasa entre las personas.
Y eso no siempre lo aprendimos.
2. Lo sutil e invisible: “el entre”
En los equipos, lo más importante no es lo que hace cada uno, sino lo que pasa entre ellos: la coordinación, la confianza, la cooperación.
En el fútbol eso se ve. Es evidente.
En las organizaciones no.
El trabajo es más individual, más digital, más invisible.
Entonces, cuando algo falla, es más fácil pensar que el problema es la persona… Y no el sistema que conforma el equipo.
Y ahí volvemos al uno a uno. Porque es lo más tangible y evidente.
3. El miedo a exponerse
Trabajar con el equipo implica exponerse. Aparecen pensamientos que todos conocemos:
- “¿Y si me preguntan algo que no sé?”
- “¿Y si se quejan?”
- “¿Y si se me va de las manos?”
No es falta de intención. Es miedo.
Miedo a no saber cómo manejar la conversación, a cómo sostener lo que aparezca y cómo construir algo productivo con eso.
4. Confundir grupo con equipo
Muchas veces se cree que “hacer equipo” es compartir un evento, organizar un asado, alguna actividad.
Pero construir equipo es otra cosa. Es diseñar interdependencia. Es trabajar ese “entre” que hace que uno necesite del otro.
Un DT diseña ejercicios donde nadie puede lograr el objetivo solo. En muchas organizaciones, en cambio, seguimos trabajando en silos: cada uno hace su parte. Y, entonces, no hace falta equipo… Alcanza con individuos.
Un primer paso
El equipo no se forma en la relación del jefe con cada persona, sino en la relación de las personas entre sí.
Si el líder es el único puente, cuando el líder se corre, todo se cae.
Si como líder de verdad querés construir equipo, el primer paso no es hacer más instancias uno a uno.
Es animarte a trabajar ese “entre”. Y, para eso, lo primero hay que atravesar son los propios miedos.
No se trata de hacerlo perfecto. Se trata de empezar.
En el ciclo de talleres Liderazgo Estratégico de Equipos trabajamos justamente esto: darle a los líderes herramientas concretas para salir del uno a uno como único recurso y empezar a construir equipo en serio.
No desde la teoría, sino desde la práctica.
No desde el control, sino desde el diseño del sistema.
Porque el verdadero cambio no ocurre cuando desarrollamos personas por separado, sino cuando logramos que funcionen mejor juntas.
Próximo inicio del ciclo >> Equipos Involucrados | 13 y 14 de mayo, 9 a 11 am, online.
Conocé la propuesta completa aquí.
Por: Margarita Charlone, Directora de Coaching del Talento.
Por consultas e inscripciones: contacto@coachingdeltalento.com



