La metáfora de «la media perdida» y el liderazgo del equipo
¿Alguna vez perdiste una media?
Cuando falta el par, rara vez lo notamos.
Pero cuando te queda una media «huérfana», empieza el drama: buscás, das vuelta todo, te repetís que no puede ser… porque recién ahí notás la falta.
En los equipos ocurre algo similar.
A lo largo del año surgen cambios, desafíos, objetivos que se mueven, errores, dificultades de coordinación y a veces, incluso, éxitos (que entre tanto estrés, pueden quedar opacados…).
Poco a poco el desgaste aparece: baja la energía, hay relaciones que se enfrían y colaboradores frustrados.
Pero no somos conscientes de lo que vamos perdiendo… hasta que queda en manifiesto con algún evento crítico: un conflicto, un cliente clave que se queja, una meta importante que no se alcanza, etc.
Entonces, al igual que con «la media perdida”, recién en ese momento caemos en la cuenta de que falta algo; y corremos a buscar explicaciones y soluciones a las apuradas.
5 Tips para fortalecer tu equipo y prevenir «la media perdida”:
- Observá el clima antes de que surjan problemas: ➜ No esperes a que falte “la media” para notar el cansancio, las tensiones o la baja de motivación.
- Celebrá logros, no importa cuán pequeños sean: ➜ Hacer visible lo positivo energiza, une y reduce el impacto del desgaste cotidiano.
- Promové pequeñas conversaciones sinceras: ➜ Abrir espacios breves para escuchar cómo está cada uno ayuda a detectar pequeños malestares… ¡Antes de que crezcan!
- Chequeá la coordinación y los objetivos como equipo, no solo individualmente: ➜ El propósito y la alineación se sostienen mejor si todos recuerdan para qué trabajan juntos.
- Agendá en el año al menos una instancia para fortalecer al equipo, aunque no haya crisis: ➜ La prevención es clave para que no tengamos que buscar “la otra media” cuando ya es tarde.
¿Por qué esperar a perder el clima, la alegría o la cohesión para actuar?
Si esta situación te resuena: un proceso de Navegación de Equipos es el espacio ideal para revisar, fortalecer y realinear a tu equipo, antes de que falte «la media» que tanto extrañamos, cuando la perdemos.
Es un proceso profundo y universal porque facilita conversaciones y acuerdos genuinos para la situación que esté viviendo el equipo (eso lo vuelve muy adaptable y útil).
Justamente por su flexibilidad, no importa si la necesidad principal hoy es alinear objetivos, mejorar la coordinación, renovar la energía o afrontar un proceso de cambio, (entre otros): la Navegación de Equipos se ajusta a cada equipo y momento, porque el equipo define lo que realmente necesita trabajar y diseña un plan para hacerlo.
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